... Que el lector al leer el texto sienta lo mismo que el escritor sintió mientras lo escribía.
Que lo sienta, no que lo entienda.
Traspaso de sensaciones en el cuerpo.
sábado, octubre 08, 2005
miércoles, septiembre 21, 2005
Borges escribió que el libro es...
... "ese espejo que siempre nos revela otra cara". Creo que hay pocas definiciones mejores, no quizás del libro sino de la literatura.
sábado, septiembre 17, 2005
Me preguntan qué es la literatura fantástica...
... Me tienta responder que toda literatura es fantástica.
lunes, agosto 29, 2005
El sábado, Y. llegó más temprano que de costumbre...
...: no suele ser la primera en llegar. Pero abrí la puerta y era ella. Me sorprendí muy levemente, tan levemente como puede uno sorprenderse ante una situación sin mayor importancia. Y. llegando un poco más temprano, antes que los demás: inhabitual,sí, pero nada como para llenarse de asombro. La hice pasar. La hice esperar pues yo no había terminado de preparar el mate; la dejé en el living -lugar habitual de las reuniones del grupo- y regresé a la cocina. Creo que hay un motivo para que Y. no sea la primera en llegar; no quiere -y yo tampoco quiero, en el fondo- que estemos a solas. Nada sexual; no lo creo, al menos. Más bien un asunto de piel. Aunque la respeto y aprecio -e imagino que la recíproca existe-, nuestra comunicación no es fácil. Tal vez nunca es muy fácil en un taller literario de estas características; si bien mi obligación es intentar en todo momento esa comunicación, para que las cosas queden medianamente claras y no crezcan los sentimientos negativos imparables (esos que se incuban en todo grupo). Soy el coordinador no únicamente porque propongo y cuido la tarea, sino porque intento que los grupos humanos funcionen -para que pueda funcionar la literatura que surge de ellos. Mi pequeña teoría es que no se puede escribir libremente sin alguna confianza en los congéneres que nos leerán -en este caso, los compañeros del taller. Y que la confianza no siempre nace como el fruto de los árboles, es decir por orden de la naturaleza. Muchas veces hay que trabajar y desbrozar el camino. Bueno, me fui de tema. Hablaba de Y. Pero es que, de algún modo, lo que Y. traía para mostrarme -y la razón de su llegar temprano- tiene que ver con esta disgresión.
Porque Y. había publicado, por primera vez. Cuando llegué con el mate, me mostró la revista. Una linda presentación, gran tamaño, papel satinado, diagramación espaciosa, algo como de otra época, sin la horrenda pobreza actual del país. Y ahí estaba su cuento. Y. me recordó que habíamos trabajado mucho sobre ese texto. Era cierto. El año pasado. Una vez que el resto del grupo faltó. Trabajamos bastante a fondo la corrección de estilo. Y -me recordó también- ese había sido el primer texto suyo que a mí me había gustado. Por eso lo había elegido para presentarlo a la revista.
Más tarde todo el grupo miró la revista. Fue satisfactorio, es satisfactorio que los talleristas avancen, se animen, logren metas. Y cada vez sucede más. Todavía me sorprende la eficacia del taller, pese a que puedo proclamarla a los cuatro vientos.
Porque Y. había publicado, por primera vez. Cuando llegué con el mate, me mostró la revista. Una linda presentación, gran tamaño, papel satinado, diagramación espaciosa, algo como de otra época, sin la horrenda pobreza actual del país. Y ahí estaba su cuento. Y. me recordó que habíamos trabajado mucho sobre ese texto. Era cierto. El año pasado. Una vez que el resto del grupo faltó. Trabajamos bastante a fondo la corrección de estilo. Y -me recordó también- ese había sido el primer texto suyo que a mí me había gustado. Por eso lo había elegido para presentarlo a la revista.
Más tarde todo el grupo miró la revista. Fue satisfactorio, es satisfactorio que los talleristas avancen, se animen, logren metas. Y cada vez sucede más. Todavía me sorprende la eficacia del taller, pese a que puedo proclamarla a los cuatro vientos.
jueves, agosto 18, 2005
Una observación...
... a la que no sé si puede dársele carácter de ley general, aunque sí que es frecuente, al menos para mí, al menos en mi propia escritura y en la de mis talleristas: lo mejor nunca es lo más característico. Es decir: el mejor cuento, poema, lo que fuera, de un autor, no se parece mucho a su producción habitual. Si alguien suele ser gracioso, su mejor obra es seria. Si alguien tiene inquietudes sociales, su mejor obra carece de ellas. Si alguien parece simple su mejor obra es compleja. Podría abundar en ejemplos como éstos. Y -reitero- debería investigar mucho más como para siquiera darle el carácter de cosa general. Sin embargo, la frecuencia de la observación me ha estimulado a pensar, y he llegado a la siguiente conclusión (parcial y muy provisoria): es lógico que la mejor obra de un autor no se parezca totalmente al resto de su producción, ya que, justamente, se destaca por aquello que la diferencia, es decir, por aquella dimensión, nueva para ese autor, que apareció en ese texto. Hipotetizo entonces que el autor logró conectarse -vaya uno a saber cómo- con una dimensión psíquica que habitualmente permanece intocada durante su escritura. Y ese dimensión completa a aquellas otras que sí son habituales. No sé si es LA explicación, pero parece bastante buena.
jueves, junio 30, 2005
Aunque lo parezca, el oficio del escritor no es solitario...
... En primer lugar porque alguien leerá el resultado de la labor. En segundo lugar porque ni siquiera durante el íntimo momento de la escritura, está realmente solo. Quizás no está acompañado, la casa puede estar totalmente vacía, pero solo no, no está.
martes, mayo 03, 2005
Nunca hay que pensar en un tema...
... para empezar a escribir. Una sensación, un atisbo de inquietud, una imagen, un sabor, alcanzan. Hablar de "temas" es demasiado. Demasiado racionalista, demasiado intelectualizado, demasiado "importante". La literatura es importante, no "importante". El autor no sabe cuál es su tema. Sabe, sí -al menos al principio-, qué sensaciones le vienen al pecho y lo motivan a escribir. O no lo sabe sino que apenas lo intuye y el texto será el buceo en aquella intuición.
Nunca "temas". Éstos son posteriores a la escritura; son lo que se descubre como resultado de la escritura.
Ampliaremos.
Nunca "temas". Éstos son posteriores a la escritura; son lo que se descubre como resultado de la escritura.
Ampliaremos.
lunes, mayo 02, 2005
El maestro Mario Levrero (detesto llamarle "maestro"...
...; él era mucho más y mucho menos que eso) solía decir, con insólita razón, que para corregir siempre había tiempo. Que primero uno debía crear y luego -quizás bastante luego- dedicarse a corregir. Afirmaba que eran dos procesos muy diferentes, que requerían de una nítida separación en etapas. Digo que la razón que tenía era insólita, porque parece tan simple y obvia que uno se sorprende por no haber oído esa afirmación mucho antes, en labios de mucha gente. Y sin embargo, una y otra vez, compruebo que más bien se oye todo lo contrario, de muchos, de demasiados labios.
martes, abril 19, 2005
Siempre me extraña que los principiantes de la literatura...
... estén, por lo general, más dispuestos a ser insultados y perseguidos que estimulados y aplaudidos. Casi como si ingresaran sin permiso en una propiedad privada y se sintieran culpables.
domingo, abril 10, 2005
Empezaron los cursos en mi casa...
... Abril es el mes. Dos grupos particulares. Uno (los jueves a las 20 hs., durante hora y media) para gente que recién se inicia; que nunca antes había pasado por esta experiencia de taller. Otro (en discusión si los viernes a las 20 hs. o los sábados a las 10:30) para gente que ya pasó etc., etc. (también durante hora y media). $ 380 por mes (cuota fija) ambos. Quien se sienta convocado (pues aún se está a tiempo de integrarse) recurra al mail paredesc8@hotmail.com
Gracias.
Gracias.
miércoles, marzo 23, 2005
Una experiencia instructiva:...
...hoy, leyendo un blog de ésos a los que llego quién sabe cómo, me interesó una historia. Estaba más o menos bien narrada, más o menos bien escrita, tenía cierta gracia y, en general, mantenía la tensión. "Estos blogueros no son del todo malos", pensaba yo con algo de soberbia. Todo el tiempo buscaba errores en la escritura; a veces creía encontrarlos, en el ritmo, en la pintura de personajes o de situación... Sabía que tarde o temprano el inexperiente escritor y pretencioso bloguero iba a fallar. Al final de la historia, encontré una firma: Adolfo Bioy Casares. Era un cuento de Bioy, uno de mis escritores favoritos...
(Moraleja: el hábito no hace al monje, pero ¡cómo lo ayuda! Si yo no hubiera encontrado ese nombre al final, seguramente habría mantenido el ánimo crítico -criticón- hacia ese buen cuento).
(Moraleja: el hábito no hace al monje, pero ¡cómo lo ayuda! Si yo no hubiera encontrado ese nombre al final, seguramente habría mantenido el ánimo crítico -criticón- hacia ese buen cuento).
jueves, marzo 10, 2005
Definir qué NO ES la corrección de estilo...
... parece más importante que definir qué es. Existe el prejuicio de que la corrección es un conjunto de reglas a aplicar. Esto sólo es cierto en referencia a la gramática; en cuanto al estilo, NO. NO HAY REGLAS, excepto dos o tres y muy flexibles y violables (como corresponde a la actividad artística).
Digamos por el momento que las siguientes NO SON REGLAS (aunque es habitual confundirlas con tales -y peor aún, con axiomas):
-ESTÁ PROHIBIDO UTILIZAR LOS ADVERBIOS TERMINADOS EN "MENTE",
-ESTÁ PROHIBIDO REPETIR PALABRAS O FRASES
-ESTÁ PROHIBIDA LA CACOFONÍA.
Empecemos por el principio: nada está prohibido. Prohibir ciertos usos del lenguaje es -además de fascista- absurdo. Es mutilar el uso de un recurso expresivo.
Sólo cabe el BUEN USO, nunca la prohibición.
Digamos por el momento que las siguientes NO SON REGLAS (aunque es habitual confundirlas con tales -y peor aún, con axiomas):
-ESTÁ PROHIBIDO UTILIZAR LOS ADVERBIOS TERMINADOS EN "MENTE",
-ESTÁ PROHIBIDO REPETIR PALABRAS O FRASES
-ESTÁ PROHIBIDA LA CACOFONÍA.
Empecemos por el principio: nada está prohibido. Prohibir ciertos usos del lenguaje es -además de fascista- absurdo. Es mutilar el uso de un recurso expresivo.
Sólo cabe el BUEN USO, nunca la prohibición.
martes, marzo 01, 2005
Por fin, mi taller virtual...
... llamado El Puente Virtual, está abierto en http://www.librosademanda.com
El mail es elpuente@librosademanda.com
Además, hay en el sitio un comentario sobre mi libro y, como ya dije, una biografía de autor.
El mail es elpuente@librosademanda.com
Además, hay en el sitio un comentario sobre mi libro y, como ya dije, una biografía de autor.
jueves, febrero 24, 2005
Mi taller virtual estará en el sitio librosademanda.com...
..., se llamará El Puente Virtual. Además, si se cliquea en la pestaña "biografía de autores" del sitio, se encuentra la mía (una en serio, no como la que aparece en este blog).
Más noticias próximamente.
Más noticias próximamente.
jueves, febrero 17, 2005
martes, febrero 01, 2005
Dentro de poco coordinaré...
... un taller virtual en una librería virtual. Estoy contento y nervioso.
lunes, enero 03, 2005
CURRÍCULUM O AUTORETRATO
Nací en la costa de Montevideo, una tarde lluviosa de 1963. Cursé la escuela y el liceo en un colegio bilingüe (“inglés”). Cantaba el himno británico cuando subían la bandera. Más tarde, casi me hice católico en un colegio católico. Más tarde aún, contravine los deseos de mis padres y me inscribí en la carrera de Psicología. Obtuve el título. No fui economista, contador público, manager ni administrador de empresas.
No me ganaba la vida. Empecé a publicar una serie de artículos periodísticos y ocasionalmente algo de narrativa en la prensa local. Durante un viaje a Buenos Aires pago por mis padres, conocí al entonces oscuro escritor M.L. Nos hicimos bastante amigos. Sin embargo, no le conté que yo también escribía literatura. Tal vez me dio vergüenza.
En los años siguientes ataqué el problema económico. Sin saberlo me prohibí escribir. Cuando por fin me descubrí con una agenda llena de consultas, una casa propia, una mujer y abundante dinero para pagar todas las cuentas y aun salir a cenar afuera tres veces a la semana, me descubrí, también, con un inesperado vacío. Muy a mi pesar concurrí a los talleres de L. (quien por casualidad había vuelto a la ciudad natal).
En sus apartamentos (L. se mudó varias veces), lidié con los ejercicios, y aprendí el duro oficio de la corrección de estilo. Otros años esforzados. Pero en este caso hubo un giro del destino. Por motivos ajenos a mí, mi situación financiera se había deteriorado. Surgió la posibilidad de coordinar un taller literario con enfermos mentales y, con la excusa de que yo era psicólogo, la tomé. Porque necesito el dinero, pensé. Sin embargo le tomé el gusto, se me liberó la ambición y me animé a coordinar mis propios talleres, primero en el gremio de los psicólogos (porque soy psicólogo, me dije, es un buen punto de partida) y luego en mi casa (porque soy... ¡escritor!). El éxito me sorprendió. Había logrado combinar mis dos vocaciones y, por el mismo trámite, obtenido una sólida fuente de ingresos.
En el interín se había publicado la colección de los F. T., una vieja idea de L.que incluía dar a conocer a narradores poco o nada conocidos. Era mi caso. Mi libro fue una alegre compilación de relatos más bien breves unidos a dos largos, y la repercusión me alegró; tanto, que aún lo leo como uno de los libros más agradables que me ha tocado tener entre las manos...
No me ganaba la vida. Empecé a publicar una serie de artículos periodísticos y ocasionalmente algo de narrativa en la prensa local. Durante un viaje a Buenos Aires pago por mis padres, conocí al entonces oscuro escritor M.L. Nos hicimos bastante amigos. Sin embargo, no le conté que yo también escribía literatura. Tal vez me dio vergüenza.
En los años siguientes ataqué el problema económico. Sin saberlo me prohibí escribir. Cuando por fin me descubrí con una agenda llena de consultas, una casa propia, una mujer y abundante dinero para pagar todas las cuentas y aun salir a cenar afuera tres veces a la semana, me descubrí, también, con un inesperado vacío. Muy a mi pesar concurrí a los talleres de L. (quien por casualidad había vuelto a la ciudad natal).
En sus apartamentos (L. se mudó varias veces), lidié con los ejercicios, y aprendí el duro oficio de la corrección de estilo. Otros años esforzados. Pero en este caso hubo un giro del destino. Por motivos ajenos a mí, mi situación financiera se había deteriorado. Surgió la posibilidad de coordinar un taller literario con enfermos mentales y, con la excusa de que yo era psicólogo, la tomé. Porque necesito el dinero, pensé. Sin embargo le tomé el gusto, se me liberó la ambición y me animé a coordinar mis propios talleres, primero en el gremio de los psicólogos (porque soy psicólogo, me dije, es un buen punto de partida) y luego en mi casa (porque soy... ¡escritor!). El éxito me sorprendió. Había logrado combinar mis dos vocaciones y, por el mismo trámite, obtenido una sólida fuente de ingresos.
En el interín se había publicado la colección de los F. T., una vieja idea de L.que incluía dar a conocer a narradores poco o nada conocidos. Era mi caso. Mi libro fue una alegre compilación de relatos más bien breves unidos a dos largos, y la repercusión me alegró; tanto, que aún lo leo como uno de los libros más agradables que me ha tocado tener entre las manos...
lunes, diciembre 06, 2004
inscripciones abiertas
inicio: marzo 2005
día y horario: a convenir con los interesados
frecuencia semanal
día y horario: a convenir con los interesados
frecuencia semanal
coordinador:
gonzalo paredes
psicólogo, escritor, coordinador de talleres de escritura creativa
en 2001 la editorial cauce publica su libro un puente largo y antiguo, volumen 13 de la colección de los flexes terpines dirigida por mario levrero
sus relatos han aparecido en diversos medios periodísticos (brecha, el país cultural)
desde 1998 coordina talleres literarios de motivación y de corrección de estilo
psicólogo, escritor, coordinador de talleres de escritura creativa
en 2001 la editorial cauce publica su libro un puente largo y antiguo, volumen 13 de la colección de los flexes terpines dirigida por mario levrero
sus relatos han aparecido en diversos medios periodísticos (brecha, el país cultural)
desde 1998 coordina talleres literarios de motivación y de corrección de estilo
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